domingo, 24 de enero de 2010

Solución a la 22A adivinanza



Vuestra participación en este plagiojuego merecía una entrada en la que todos acertaseis, así que he tenido que montármelo como he podido...

Esta semana apenas tuve tiempo para nada y el fin de semana me lo he pasado fuera de casa, pero en el primer rato que tuve, nada más acostar a los terneritos, me puse a escribiros. Espero que disculpéis mis errores y atropellos.


Es de Van Gog, sí señor, justo después de irse a la otra dimensión, a la de los Simpson, conocida como su “época cachonda”.

Como es bien sabido, por Springfield pasa un montón de peña rara: Los Bush, The Who, Sting, Elton Jonh , las hermanas Williams , Los Stones, El Rey León, Kennedy, Madona, Jimmy Hendrix, Alf, los cuentos de Poe… Casi siempre tenemos la fortuna de asistir a esos encuentros, pero el día que se pintó este cuadro Matt Groening debía de estar muy entretenido, o bien no quiso hacerse cargo de semejante historia y por eso ahora me toca contarla a mí.

Vincent acaba de llegar a la ciudad. Instalado en un humilde motel, pretendía pasar desapercibido y saborear el éxito de sus cuadros en ese mundo de cabellos azules, y pieles de girasol que le habían contado que era Springfield, peeeeero no fue posible.

Nada más entrar en la habitación se sintió viviendo un bucle espacio temporal, al ver, sobre la cabecera de la cama, el cuadro que él había pintado a su habitación. En la cocina, un hule, con una malísima reproducción de los girasoles, cubría la destartalada mesa, pero aún no había llegado lo peor pues uno de sus cielos adornaba ¡¡¡¡la tapa del Water!!!!

Sintió tal desolación y rabia que pensó en pedir a Matt Groening que lo borrara de allí o que le pintara a Gauguin para poder darse de… hxxxxxx (las x son por cortesía de Lenka) y aliviarse un poco, peeeero no fue posible…

Así que enrabietado, frustrado y con un poco de hambre, tras siglo y pico sin comer, salió a la avenida en busca de alguna tienda de comestibles o bar.

Fue frente al supermercado de Apu, donde comenzó a mascarse la tragedia. Allí se hallaba Juan Gris pintando retratos a los vecinos que se dejaban (más bien a los que Matt les había pintado el tiempo necesario para estarse quietos, o sea a los que no tuvo ganas de dibujar durante un rato.)

Vincent, dentro del local, se pidió un Kebah de cordero con salsa de yogurt y pimientos rojos.Mientras la salsa le resbalaba por todas partes y pedía más servilletas de papel a Apu y este se las negaba diciendo:

- “No dar más. Un kebag, una servilleta, no más servilletas. Apu Nahasapeemapetilon no venir a este país a trabajar de sol a sol para regalar a ti papel”-

vio como Juan Gris deformaba la cara de Flanders y sus churumbeles. Y, aunque como acto estético no le gustó, sí le gustó el hecho de que posasen tan mansamente como corderitos. Corderitos de dios, resonó en su cabeza y esto le hizo pensar “que burro fui en vida por no quedar con algún católico de pro, con lo bien entrenaditos que están para estarse horas quitecitos escuchando sermones”

En esas estaba, tolerando a moros y cristianos y creyendo que el paso del día le calmaría, peeeero no fue así.

Fue con la llegada de Marge cuando todo dejó de tener sentido. (¿Hasta ahora lo tenía?)

Aquel cabello azul y aquella soleada piel eran suyos, ¡eran sus colores y estaban vivos! Su corazón se puso al trote, su aliento dejó de acompañarle y se sintió flotar , morir y resucitar (hiperventiló, creo) y aunque ya le había ocurrido otra vez, ahora se sintió más vivo que nunca.

Marge quiso ser retratada por el Gris, y en cuanto los Flanders dejaron el sitio libre se colocó en él dispuesta a ser pintada por otro. Van se dio cuenta que para Marge esto era como dejar que otro dios te vuelva a hacer, ya que en el mundo de los dibus como te pinten cuenta aún más que en el de los humanos ( Yo no soy mala me pintaron así J)

Vicent se propuso soportar el verla en aquel lienzo ajeno reflejada con otros colores, e incluso con otro estilo, a pesar del mono que tenía de pintar como el sabía, peeeeroo no fue posible.

En cuanto el Gris bajó otro tono al azul y deformó cúbicamente el hermosísimo rostro de aquel sol de mujer, el pobre Van no pudo más y le dio una patada al caballete y mandó el cuadro al cxxxxxx (de estas x la mitad son en gallego, pero si se lleva a cabo el borrador del anteproyecto del proyecto del PP en las escuelas, un tercio serán en inglés)

Se montó tal follón que tuvo que venir la poli a comerse un paquete de hamburguesas y un donuts, y mientras el jefe Wiggum recogía las pruebas ( el lienzo ) y las llenaba de grasa y pringosas huellas llegó la salvación de esa situación : Homer, que había visto todo desde el bar de Moe.

Homer explicó a Van que Marge era su esposa, “La mejor electrodoméstico que se puede desear” dijo con la dosis de lujuria y mal gusto propio de un tipo amarillo con barriga desbordante y taladrado por la radiación, pero enamorado de su chica y capaz de ser dulce y grasiento como una caja de donuts.

Todo le salía mal a Vincent: a sus pinturas le daban un uso denigrante, la mujer de su nueva vida era deformada por un extraño pintor y un pésimo marido, que insistía en zanjar el asunto tomando unas cervezas y no paraba de darle codazos señalándole la entrada en un bar.

¿Qué más dará? Se dijo antes de seguir a Homer. Allí se propuso tomar la cantidad suficiente de alcohol para abotargarse y poco más, peeeero no fue posible.

Fuera Marge intentaba rehacer su cuadro limpiando los dedazos del jefe Wiggum, las salsas de sus hamburguesas, el azúcar del donuts, el agua del charco donde cayó y la tierra que se le quedó pegada, ayudada por Moe y su traposervilleta, justo cuando llegó Willie.

- Marge no sufras, yo te ayudaré, me lo llevo a casa y te lo dejo como nuevo.

Esa noche nadie durmió en su casa…

Vincent y Homer se cogieron tal melopea que acabaron dando una serenata a Patty y Selma junto con Abe y sus colegas.Y Marge, que tampoco podía dormir, decidió ir a ver como estaba su cuadro.

Saltó la tapia del colegio sientiéndose más desobediente que su hijo, con el corazón desbocado por el atrevimiento y la sensación de haber rejuvenecido al menos hasta los quince.

Sólo había una luz encendida, la de la estancia del escocés. Pegó su nariz al cristal y vio la sensibilidad hecha hombre.

Willie, el jardinero, él, el insignificante hombre de mantenimiento de la escuela, arreglado con sus galas de americano (llevaba americana) de cintura para arriba, y de escocés, de cintura para abajo, (con falda y sin gayumbos) estaba pintando sobre el cuadro con una destreza de movimientos increíble. La habitación estaba llena de macetas con hermosísimas flores y cristales colgantes que reflejaban la única bombilla de la habitación y a él. Willie miraba hacia el trozo más grande cada vez que elegía color, y ella se preguntó ¿Por qué se mirará tanto para rehacer mi cuadro?

Marge tanto miró que acabó, como todo el mundo que pretende espiar sin que le vean, dándose un golpe contra el cristal.

Willie la vio. Ella entró. Él se avergonzó de su narcisismo. Ella lo disculpó. Él la invitó a un té. Ella le habló de lo buen pintor que era, y de lo limpia y bonita que tenía la casa. Él la invitó a una copa. Ella le dijo qué porque no la enseñaba a pintar. Él la dejó coger el pincel. Ella le pidió la pintura. Él le habló de su soledad. Ella de la suya y… les dieron las dos, y las tres y las cuatro también y desnudos al amanecer los encontró la luna.

Homer y Vincent no se encontraron ni a ellos durante dos días y dos noches, (menos mal) e increíblemente Vincent empezó aficionarse al bar de Moe, y no por la cerveza si no por los remolinos que este dejaba con su traposervilleta cuando limpiaba el espejo.Intentando reproducirlos sin apenas darse cuenta ya tenía montada una empresa de limpieza de cristales de la vive ahora en Springfield.

Pero como Matt Groening estaba dormido, vago, o despistado, no grabó nada y nadie se enteró y como única prueba queda este cuadro y estos otros que Willie y Marge siguen pintando juntos mientras Homer ronca las cervezas.


13 comentarios:

Lenka dijo...

JAJAJAJAJA!!! Genial, Zafo!!!!

Elvira dijo...

¡Qué bueno, Chusa! Estabas muy inspirada. :-) Besos

Aquí me quedaré... dijo...

Luego vuelvo, no puedo con la risa.
Besos

Eli dijo...

Es sorprendente.
¿De dónde sacas ese humor inteligente?

Sra de Zafón dijo...

Muchas gracias, chicas, pasé un rato estupendo intentando unir vuestras piezas.

Humor inteligente? gracias, Eli, mi madre siempre le llamó perdida de tiempo y disparate :-I Menos mal que nunca le hice mucho caso y seguí pasándomelo bien...
Besos a todas.

Sra de Zafón dijo...

´ ,,,, (el acento que me dejé, en perdida, que me da mucha rabia, y algunas comas para el texto )

Aquí me quedaré... dijo...

Con esas pérdidas de tiempo, haces algo maravilloso.

Voy aver donde coloco las comas y el acento.

Un abrazo.

Aquí me quedaré... dijo...

Por cierto.
Has creado un nuevo Arte.

MezclaArt.


Besos

Sra de Zafón dijo...

Aquí, eres única dando alegrías :-)
De verdad, siempre quise ser inventora de algo, y ese algo que me acabas de regalar me parece una preciosidad.

Gracias y besos

Sra de Zafón dijo...

Aquí, llevo un buen rato intentando dejarte un mensaje en tu blog y no hay manera...

Un beso muy grande para ese corazón tuyo que ha perdido a su amigo. Lo siento mucho.
Besos

Aquí me quedaré... dijo...

Mezclar el arte y la palabra como lo has hecho, no es baladí.
Y te regalo la palabra (risas)

En el comentario que dices, he quitado comentarios.

Iba a escribir con rabia.Me puede la tristeza y prefiero la calma.

Un beso

Sra de Zafón dijo...

Pues más besos para ti y ese intento de calma, desde aquí.

Aquí me quedaré... dijo...

Eso sí...
Puedes leer el de las piernas que me quedó nuy bien.

Se creen que son mías. No voy a disgustarles ¿para qué?

Y para parecerme a Elvi

Risas y palabras.

Besos