viernes, 26 de febrero de 2010

VENTANAS Para Katha: Ría de Noya / Ría de Arousa / Ria de Ferrol


Río Tambre (Noya) fotografíado por Zafo


Faro en la isla de Arousa (Salnés) fotografiado por la Sr de Zafón



Para Katha, que me ha pedido una ventana desde donde mirar  hacia el mundo verde en el que vivo.
Hoy te mando un río y te mando un mar.

Una de las cosas que más me gusta hacer es andar, andar en buena compañía y hacer fotos. Estas son hechas estas vacaciones de Navidad, los días que no llovía, claro está...

Besos, amiga fucsia, que la tormenta está entrando y me va a dejar sin internet! En cuanto pueda te contaré como me devoró a mi la ciudad, y el delito  :-) que cometí para poder  huir de ella ...


jueves, 11 de febrero de 2010

Amigas: You are My sister


Para mis amigas de aquí y de acá.

Para las princesas,
 las reinas,
las brujas,
las piratas,
las cegatas,
las varadas,
las sembradas,
las alambradas.

Para las jardineras,
las artistas
las lunas,
las soles,
las rosas
las "poquita cosa"
las del ego subido
las desastrosas...
Para todas vosotras, chicas,
y  para cualquier chico que entre por aquí y quiera quedarse con nosotras.

"You are my sister" del grandísimo Anthony y sus Jonhsons




miércoles, 27 de enero de 2010

Perdida entre las ramas de los blogs




Entro a mi prado y me encuentro con post agazapados que merecen que les abra una entrada, (el último de Lenka sobre las chicas malas por ejemplo, que no lo vi hasta hoy ) con otros que merecen admiración, abrazos, cafés, sonrisas, carcajadas, agradecimiento, y que no contesté...Y me doy cuenta que me pierdo entre mis propias ramas, que ando de aquí para allá, por vuestros jardines, torres, cuadros, colores, lunas... leyéndoos más que visitando mi hierba, y que aún me siento perdida.


Hoy además entro al blog de Elvira y veo que he visto una entrada y no la anterior, así que os cuento que ahora mismo me voy a poner a buscar, por entre raices y helechos , el modo de que cualquier post aparezca en la bandeja de entrada de mi correo, porque si no seguiré perdida por los bosques sin enterarme de las hermosuras plantadas en mi prado

La foto está hecha el dia de reyes, subida aquí el 27 de enero y pintada, con todas mis ganas de jugar con el photoshop, sin ningún tipo de criterio técnico o estético más que el de decirme a mi misma, que ese día el mundo me gustaba de este color y con esa música.


Y ahora no hay manera de subir la música...

domingo, 24 de enero de 2010

Solución a la 22A adivinanza



Vuestra participación en este plagiojuego merecía una entrada en la que todos acertaseis, así que he tenido que montármelo como he podido...

Esta semana apenas tuve tiempo para nada y el fin de semana me lo he pasado fuera de casa, pero en el primer rato que tuve, nada más acostar a los terneritos, me puse a escribiros. Espero que disculpéis mis errores y atropellos.


Es de Van Gog, sí señor, justo después de irse a la otra dimensión, a la de los Simpson, conocida como su “época cachonda”.

Como es bien sabido, por Springfield pasa un montón de peña rara: Los Bush, The Who, Sting, Elton Jonh , las hermanas Williams , Los Stones, El Rey León, Kennedy, Madona, Jimmy Hendrix, Alf, los cuentos de Poe… Casi siempre tenemos la fortuna de asistir a esos encuentros, pero el día que se pintó este cuadro Matt Groening debía de estar muy entretenido, o bien no quiso hacerse cargo de semejante historia y por eso ahora me toca contarla a mí.

Vincent acaba de llegar a la ciudad. Instalado en un humilde motel, pretendía pasar desapercibido y saborear el éxito de sus cuadros en ese mundo de cabellos azules, y pieles de girasol que le habían contado que era Springfield, peeeeero no fue posible.

Nada más entrar en la habitación se sintió viviendo un bucle espacio temporal, al ver, sobre la cabecera de la cama, el cuadro que él había pintado a su habitación. En la cocina, un hule, con una malísima reproducción de los girasoles, cubría la destartalada mesa, pero aún no había llegado lo peor pues uno de sus cielos adornaba ¡¡¡¡la tapa del Water!!!!

Sintió tal desolación y rabia que pensó en pedir a Matt Groening que lo borrara de allí o que le pintara a Gauguin para poder darse de… hxxxxxx (las x son por cortesía de Lenka) y aliviarse un poco, peeeero no fue posible…

Así que enrabietado, frustrado y con un poco de hambre, tras siglo y pico sin comer, salió a la avenida en busca de alguna tienda de comestibles o bar.

Fue frente al supermercado de Apu, donde comenzó a mascarse la tragedia. Allí se hallaba Juan Gris pintando retratos a los vecinos que se dejaban (más bien a los que Matt les había pintado el tiempo necesario para estarse quietos, o sea a los que no tuvo ganas de dibujar durante un rato.)

Vincent, dentro del local, se pidió un Kebah de cordero con salsa de yogurt y pimientos rojos.Mientras la salsa le resbalaba por todas partes y pedía más servilletas de papel a Apu y este se las negaba diciendo:

- “No dar más. Un kebag, una servilleta, no más servilletas. Apu Nahasapeemapetilon no venir a este país a trabajar de sol a sol para regalar a ti papel”-

vio como Juan Gris deformaba la cara de Flanders y sus churumbeles. Y, aunque como acto estético no le gustó, sí le gustó el hecho de que posasen tan mansamente como corderitos. Corderitos de dios, resonó en su cabeza y esto le hizo pensar “que burro fui en vida por no quedar con algún católico de pro, con lo bien entrenaditos que están para estarse horas quitecitos escuchando sermones”

En esas estaba, tolerando a moros y cristianos y creyendo que el paso del día le calmaría, peeeero no fue así.

Fue con la llegada de Marge cuando todo dejó de tener sentido. (¿Hasta ahora lo tenía?)

Aquel cabello azul y aquella soleada piel eran suyos, ¡eran sus colores y estaban vivos! Su corazón se puso al trote, su aliento dejó de acompañarle y se sintió flotar , morir y resucitar (hiperventiló, creo) y aunque ya le había ocurrido otra vez, ahora se sintió más vivo que nunca.

Marge quiso ser retratada por el Gris, y en cuanto los Flanders dejaron el sitio libre se colocó en él dispuesta a ser pintada por otro. Van se dio cuenta que para Marge esto era como dejar que otro dios te vuelva a hacer, ya que en el mundo de los dibus como te pinten cuenta aún más que en el de los humanos ( Yo no soy mala me pintaron así J)

Vicent se propuso soportar el verla en aquel lienzo ajeno reflejada con otros colores, e incluso con otro estilo, a pesar del mono que tenía de pintar como el sabía, peeeeroo no fue posible.

En cuanto el Gris bajó otro tono al azul y deformó cúbicamente el hermosísimo rostro de aquel sol de mujer, el pobre Van no pudo más y le dio una patada al caballete y mandó el cuadro al cxxxxxx (de estas x la mitad son en gallego, pero si se lleva a cabo el borrador del anteproyecto del proyecto del PP en las escuelas, un tercio serán en inglés)

Se montó tal follón que tuvo que venir la poli a comerse un paquete de hamburguesas y un donuts, y mientras el jefe Wiggum recogía las pruebas ( el lienzo ) y las llenaba de grasa y pringosas huellas llegó la salvación de esa situación : Homer, que había visto todo desde el bar de Moe.

Homer explicó a Van que Marge era su esposa, “La mejor electrodoméstico que se puede desear” dijo con la dosis de lujuria y mal gusto propio de un tipo amarillo con barriga desbordante y taladrado por la radiación, pero enamorado de su chica y capaz de ser dulce y grasiento como una caja de donuts.

Todo le salía mal a Vincent: a sus pinturas le daban un uso denigrante, la mujer de su nueva vida era deformada por un extraño pintor y un pésimo marido, que insistía en zanjar el asunto tomando unas cervezas y no paraba de darle codazos señalándole la entrada en un bar.

¿Qué más dará? Se dijo antes de seguir a Homer. Allí se propuso tomar la cantidad suficiente de alcohol para abotargarse y poco más, peeeero no fue posible.

Fuera Marge intentaba rehacer su cuadro limpiando los dedazos del jefe Wiggum, las salsas de sus hamburguesas, el azúcar del donuts, el agua del charco donde cayó y la tierra que se le quedó pegada, ayudada por Moe y su traposervilleta, justo cuando llegó Willie.

- Marge no sufras, yo te ayudaré, me lo llevo a casa y te lo dejo como nuevo.

Esa noche nadie durmió en su casa…

Vincent y Homer se cogieron tal melopea que acabaron dando una serenata a Patty y Selma junto con Abe y sus colegas.Y Marge, que tampoco podía dormir, decidió ir a ver como estaba su cuadro.

Saltó la tapia del colegio sientiéndose más desobediente que su hijo, con el corazón desbocado por el atrevimiento y la sensación de haber rejuvenecido al menos hasta los quince.

Sólo había una luz encendida, la de la estancia del escocés. Pegó su nariz al cristal y vio la sensibilidad hecha hombre.

Willie, el jardinero, él, el insignificante hombre de mantenimiento de la escuela, arreglado con sus galas de americano (llevaba americana) de cintura para arriba, y de escocés, de cintura para abajo, (con falda y sin gayumbos) estaba pintando sobre el cuadro con una destreza de movimientos increíble. La habitación estaba llena de macetas con hermosísimas flores y cristales colgantes que reflejaban la única bombilla de la habitación y a él. Willie miraba hacia el trozo más grande cada vez que elegía color, y ella se preguntó ¿Por qué se mirará tanto para rehacer mi cuadro?

Marge tanto miró que acabó, como todo el mundo que pretende espiar sin que le vean, dándose un golpe contra el cristal.

Willie la vio. Ella entró. Él se avergonzó de su narcisismo. Ella lo disculpó. Él la invitó a un té. Ella le habló de lo buen pintor que era, y de lo limpia y bonita que tenía la casa. Él la invitó a una copa. Ella le dijo qué porque no la enseñaba a pintar. Él la dejó coger el pincel. Ella le pidió la pintura. Él le habló de su soledad. Ella de la suya y… les dieron las dos, y las tres y las cuatro también y desnudos al amanecer los encontró la luna.

Homer y Vincent no se encontraron ni a ellos durante dos días y dos noches, (menos mal) e increíblemente Vincent empezó aficionarse al bar de Moe, y no por la cerveza si no por los remolinos que este dejaba con su traposervilleta cuando limpiaba el espejo.Intentando reproducirlos sin apenas darse cuenta ya tenía montada una empresa de limpieza de cristales de la vive ahora en Springfield.

Pero como Matt Groening estaba dormido, vago, o despistado, no grabó nada y nadie se enteró y como única prueba queda este cuadro y estos otros que Willie y Marge siguen pintando juntos mientras Homer ronca las cervezas.


lunes, 18 de enero de 2010

Adivinanza 22A ( Jugando a ser Elvira :-)


Con gratitud, por toda la curiosidad que despierta en mí, y por todo lo que estoy aprendiendo y sintiendo, y con todo el humor del que dispongo a estas horas, lanzo la pregunta.
¿De quién es este cuadro?

(Yo no lo sé, así que para quien lo acierte: premio doble)

El premio, doble, por supuesto, consistirá en ...eso ya lo iremos viendo :-)






viernes, 15 de enero de 2010

Para las chicas malas



Os dejo esta hermosa canción y el deseo de que si hay que" flay" pues ..."que flay" :-)



She's Got Her Ticket





She's got her ticket
I think she gonna use it

I think she going to fly away

No one should try and stop her
Persuade her with their power
She says that her mind is made
Up

Why not leave why not
Go away
Too much hatred
Corruption and greed
Give your life
And invariably they leave you with
Nothing

Young girl ain't got no chances
No roots to keep her strong
She's shed all pretenses
That someday she'll belong
Some folks call her a runaway
A failure in the race
But she knows where her ticket takes her
She will find her place in the sun




And she'll fly, fly, fly...








martes, 22 de diciembre de 2009

Feliz Navidad!




El año pasado utilicé al gran Tom Waits, este año será el enorme Bono, con el sueño de navidad lleno de nieve que le vendieron...(algo así dice la letra)

Aquí, como él canta, no hay nieve, sólo lluvia, pero mi casa está llena de abrazos, y vacaciones, así que la nieve como que me da igual.


¡Feliz Navidad y besos enormes!


sábado, 19 de diciembre de 2009

Regalo en una botella



"El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente el miedo ahuyenta al amor. Y no sólo al amor el miedo expulsa; también a la inteligencia, la bondad, todo pensamiento de belleza y verdad, y sólo queda la desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar del hombre la humanidad misma."
Aldoux Huxley

Me fascina este hombre. "La isla" es un maravilloso libro que se ha quedado a vivir dentro de mí, y del que ya di cuenta por aquí, pero hoy traigo a Huxley a mi prado por esta maravillosas palabras que llevo rumiando desde hace unos días.
Llegaron a mí dentro de una botella verde que flotaba por el mar, justo el día en que yo pensaba que alguien a quien conozco le estaba sucediendo esto.
Las he rumiado, a ellas y el modo en que llegaron a mí, y he decidido lanzar más frases de Huxley en botellas. Me apetece devolver al mar la espuma que me produce leerle y, si hay suerte, que alguien reciba un regalo. A mí me encantó recibirlo, ¡y eso que tuve que mojarme hasta las rodillas en esta gélidas aguas! Botas, calcetines y pantalones fuera, y ... correr, para no quedarme helada mientas me secaba. Al llegar al coche agradecí la calefacción con orientación a los pies, como nunca. :-)
Pondré la dirección de este blog a ver si alguien las encuentra y me lo cuenta. Para mí fue todo un regalo que agradezco a un escueto nombre, Luis, que un siete, del siete del dos mil siete, lanzó tanta belleza y sabiduría al mar.

sábado, 12 de diciembre de 2009

Los ángeles de mi huerto


Este verano se nos fue Miguel, un octogenario que hacía posible que en nuestro huerto creciesen los tomates y las verduras como las flores de un armonioso jardín: ordenados cromáticamente, luminosos, saludables, preciosos, deliciosos. Era un gran narrador de historias del realismo mágico gallego que, además de cuidar nuestro huerto, regaba las neuronas de nuestro edén onírico. Para él y para nuestro nuevo asesor de huertas y narrador de sueños va esta entrada.

Se conocían, se querían y discutían sobre el bien y el mal de la agricultura ecológica, Miguel nunca dejó de practicarla, y a pesar de que Ángel lo fumiga todo, un día, (no había pasado ni una semana de la muerte de Miguel) apareció por casa para cuidar su huerto, el de Miguel, no el nuestro, y a la manera de Miguel, no a la suya, lo que nos dijo mucho del amor y respeto que siente por sus amigos.

- ¡Ay, tengo que venir por aquí porque no soporto la penita de que no sepáis cuidarle la huerta a mi amigo!

Esa tarde, mientras seguía sus pasos y hacía lo que el me decía, y él no paraba de hablar, sin apenas respirar y con los ademanes de una vieja de setenta años, comprendí que nuestro huerto se había convertido en refugio para seres solitarios con tantas ganas de compañía y respeto, como de ocuparse de lo que los demás no saben, o no pueden, y de nuevo entregué, con gran placer y admiración, nuestro huerto a otro ser mágico

- Hay que limpiar alrededor de cada pie. Hay que arrancar esas hierbas y capar estos tomates. Trae la regadera, que me dijo Miguel que ese bidón está lleno de ortigas y pieles de ajo y vamos a fumigar esas judías que él iba a hacerlo esta semana y que no quiero que Miguel se nos revuelva en el nicho por una tontería de estas. De revolverse que lo haga porque su nieto se enamora de mí, su nieto o lobezno, que me da igual, que yo lo que necesito es alguien que me quiera y me comprenda – Me dijo de un solo tirón, hasta tomar otra bocanada de aire, justo antes de continuar con más instrucciones y pensamientos en alto.

De pronto, como invadido por la melancolía de la pérdida de aquel viejo amigo, siguió hablando conmigo como si lo hiciese con el muerto.
¡Ay Miguel, nunca se es viejo para morir mientras se pueda seguir cavando la huerta!
Te fuiste y ahora a ver a quien le suelto yo mis rollos patateros, nunca mejor dicho…

Yo no podía parar de mirar aquel muchacho de treinta y tres años, de melenas de paja y ojos de río azul, hablando y moviéndose como lo hacía su abuela. Una fotocopia de aquella vieja que hace años me abrió la puerta de su casa en uno de mis trabajos, y que me facilitó, de modo casi milagroso, que se abrieran las puertas de todas las otras reacias viejas que tenía que entrevistar sobre carencias sociales.

- “Mi madre no murió de amor de milagro, ¡De- mi-la-gro! Mira bien lo que te digo: ¡De- mi-la-gro! ( yo no sabía si ahora hablaba conmigo o seguía hablando con Miguel)
Mi padre era guapísimo, un tipazo, mi hermana Pilar y yo salimos a mi madre. Los otros cuatro salieron a mi padre.
Tan guapo y tan buen tipo y sabe dios lo qué…que mi madre chifló…
Es que aquello no era amor…aquello era una enfermedad, no tiene otro nombre más que ¡locura, auténtica locura!”

Así comenzó la primera narración de Ángel, un agricultor tan expresivo como sorprendente, pero hoy no voy a seguir con ella. Dejaré sus palabras para la siguiente entrada, palabras que escribí nada más entrar en casa, tras esa primera tarde de agosto con él. Hoy voy a seguir contando por qué para mí es tan sorprendente el hombre que ha decidido que mi huerto siga hermoso y productivo como lo dejó Miguel.




Para mí es totalmente sorprendente por haber estudiado magisterio y haber abandonado la profesión por aburrirse de padres y compañeros, no de los niños;
Sorprendente porque a los dieciocho años ya había conseguido ahorrar dos millones de las antiguas pesetas, arrastrando, desde los trece, cajas en la lonja de cuatro de la mañana a cuatro de la tarde, sin faltar ni un sólo día, para poder conseguir el dinero con el que irse a Santiago a estudiar… magisterio.
Por elegir mujeres de más de sesenta años como sus mejores amigas.
Por ser un chico rubio de ojos azules de treinta y tres años y hablar exactamente igual, y de las mismas cosas, que su abuela de ochenta.
Sorprendente por pasarse las tardes de invierno bordando manteles de hilo y las de veranos embotando conservas, mientras repasa con su madre la vida y afectos de cada uno de sus hermanos.
Por pasar los primeros domingos de cada mes de ayudante de una dentista, tan extraña y sorprendente como él, que arregla bocas gratis a los chabolistas que viven en el monte y a todos los inmigrantes sin papeles que se enteran que ella existe.
Por cuidar de un hermano que se volvió hermana en la adolescencia, que triunfó en los escenarios y al que lleva manteniendo desde que en Madrid cogió el Sida y perdió sus relaciones y su vida.
Sorprendente por llevar criados dos sobrinos desde que nacieron hasta que empezaron a ir a la escuela y haber cuidado hasta la muerte a una abuela y cuatro tías. “Di que hubo poco que cuidar, sólo hacerles compañía, que eran fuertes como yeguas, fuertes, guapas y altivas”
Por tener como mayor heroína a su abuela y por guardarle luto riguroso durante dos años.
Por no querer comulgar al sentir que no lo merece, dadas sus apetencias afectivosexuales, penadas por la santísima madre iglesia católica y apostólica, que él tanto respeta, y a la vez aconsejar a la residente más mística de la residencia de ancianos en la que trabaja: “¡Qué más sexo y menos amor mujeriña, que el amor sólo, sin sexo, es una tristeza!”
Sorprendente por ser el sol que más alumbra las habitaciones de los ancianos de la segunda planta de la Residencia de monjas, de un pueblo en la Ría de Vigo.
Por todo lo que siente y hace por la gente: Lava, peina, ayuda a comer, hace manicuras, da mimos y se tumba en la cama de los insomnes para acariciarles y contarles historias que necesitan escuchar:
- ¡Ay Doriña, la vida a veces es muy cruel pero otras veces es de risa! ¿Te acuerdas cuando volvió tu marido de comprar tabaco después de quince años ausente? Yo sí, yo era un niño y me acuerdo como si fuera hoy. ¿Y la cara que le echó? Mira que contarle a la guardia civil que alguien le había cambiado la puerta de casa y pedirles que le ayudasen a entrar aprovechando las horas en que enlatabas xoubiñas y mejillones…
¡Quince años tú ahí soliña criando hijos y sin rastro del borceguí ese, que ni llegaba a bota, y luego el muy cabronazo: “Señor guadia, señor guardia ayúdeme, que me cambiaron la puerta mientras salí ahí a comprar tabaco.” Lo gracioso es que el tío no mentía, solo omitía, ¡qué cabrona es la verdad y que puta la mentira!
No sé como tuviste valor para aguantarlo, o sí, cómo no he de saber, si de estas historias … ¿quién no tiene una en su propia casa? Mira mi madre si no…
Y tú allí plantada, diciéndole al cabo Lamas que no conocías de nada a ese señor y mandando callar las bocas y gestos de las vecinas. Y bien que callaron, que nadie reconoció a aquel tarado durante tres días.
¡Ay qué vidas más intensas y más duras, Doriña, pero qué risa! Para nosotros, los niños, fue una fiesta todo aquello ¿Te acuerdas que tiesa eras? Porque guapa aún lo sigues siendo, que quien tuvo retuvo, y eso del genio y la figura es más cierto que la virginidad de la propia virgen… y ¿sabes que te digo? qué viva la santa que te parió con los ovarios tan en su sitio. Pedazo mujer fuiste y serás por siempre, Doriña.
Anda duerme, que mañana no va a ver quien te levante, y si quieres que te deje lavada antes de irme ya sabes que tienes que estar despierta a las siete.

Sorprendente por ser tan joven, tan distinto, con los poros y el corazón abiertos a tantas historias y seguir llevando tantas sonrisas y amor dentro.

Un beso agradecido para todos los que echasteis de menos las historias de mi gente.
Espero seguir teniendo tiempo para lo bueno de verdad.

miércoles, 24 de junio de 2009

Amigos

Esta temporada estoy muy perezosa a la vez que muy ocupada en veintemil cosas que ocurren fuera de la red. Aún así me gusta entrar a vuestras lugares a leeros, a saber de vosotros, aunque no escriba.
Hoy recibí un regalo de Elvira que me pareció tan hermoso que en lo primero que pensé fue en traerlo aquí, al prado, para poder compartirlo con vosotros.
Me hizo recordar una entrada de Juanjo sobre un partido de futbol y una conversación en su blog muy agradable.

Besos.